- ¿Se interesa usted por un libro antiguo?
- Según... responde invariablemente el librero.
Hay una pausa.
- Tiene más de cien años, se atreve a aventurar el oferente.
El librero esboza una sonrisa.
- Lo veremos...!
- Tengo una oferta de treinta peso por él!
Toma el bulto que carga, alisa el periódico que lo envuelve, desdobla el periódico y muestra un libro de forro de becerro. No hay duda ahora, de que se trata de un libro viejo.